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18 de septiembre de 2021

Mandioca, palta y limón de Misiones, lo que más se busca en Buenos Aires

En el Mercado Central, productos como el ananá y las mandarinas también son muy pedidas por verduleros y clientes. Precio y calidad, los motivos de la gran demanda.

El Mercado Central de Buenos Aires es una especie de meca para todos los productores agropecuarios del país porque allí se concentran los mayores volúmenes de comercialización de productos frescos como verduras, frutas y carnes que vienen desde todo el país para alimentar a las 15 millones de personas que viven en el área metropolitana.

Es el lugar donde concurren todas las madrugadas los dueños de las verdulerías de la Ciudad de Buenos Aires y del Conurbano bonaerense para comprar la mercadería que después colocan en sus locales, donde se consume la mayor parte de todo lo que se cosecha en el país.

Allí llegan las mandiocas de Misiones, las manzanas de Río Negro, las naranjas de Entre Ríos, la lechuga de Buenos Aires y los tomates de Mendoza. Pero también allí se pueden conseguir bananas de Ecuador o mamón de Brasil. Hay de todo y para todo tipo de bolsillos y paladares.

Por eso, es el lugar al que aspiran a llegar la mayoría de los productores del país que quieren crecer en el rubro. No es tarea sencilla porque Misiones está ubicada a 1.200 kilómetros del Mercado Central y porque además de la distancia física, es necesario como en todos los negocios, tener en cuenta la demanda y conocer la competencia entre otras reglas básicas.

“No es cuestión de subir las frutas al camión y lanzarse a la ruta para llegar al Mercado Central. La cosa es un poco más compleja pero no imposible. El consejo es que primero se conozca bien el mecanismo de compra venta que funciona en este lugar, que se hable con el operador local, que se acuerden precios, cantidades y frecuencia de los envíos” explicó a El Territorio Oscar Liverotti, jefe del Departamento de Información Estadística y Transparencia del Mercado Central de Buenos Aires.

Si se logra cumplir esas reglas y los envíos se mantienen constantes,  es posible que ese pequeño agricultor del interior del país, pueda crecer. Historias de esas abundan en las cerca de 500 hectáreas de la localidad bonaerense de Tapiales, donde funciona desde 1984 el Mercado Central de Buenos Aires.

En el mercado Central hay cerca de 500 puesteros que son los intermediarios que compran las frutas y verduras que traen los productores de todo el país y luego las venden a los clientes que desde la medianoche hacen fila para realizar sus compras semanales.

La mandioca todo el año

La mandioca, que es popularmente conocida en todas las mesas misioneras, fue abriéndose camino en las verdulerías de Buenos Aires, donde hasta hace diez años era casi un producto exótico. Hoy ya es conocida también en las mesas porteñas.

“El 97% de la mandioca que vendemos en el Mercado Central viene de Misiones. Hay un porcentaje muy pequeño de Corrientes y Formosa pero no es significativo. Es un producto que creció mucho en los últimos años”, señaló Liverotto.

Comentó que “en los últimos cinco años notamos un crecimiento constante de la demanda de mandioca, que se vende a un promedio de 8.600 toneladas por año. La mandioca se vende en el Mercado Central en bolsas de 40 kilos a 1.000 pesos, lo que da un resultado de 25 pesos el kilo. Pero este precio aumenta cuando se compra por menor cantidad porque en el Mercado Central hay precios para venta mayorista y también para ventas al por menor, que generalmente son familias que buscando precio y calidad concurren a realizar sus compras mensuales o quincenales a ese lugar".

La diferencia en materia de economía es importante, porque en general todo se paga cerca de un 20% a 25% menos que en las verdulerías del barrio. Por ejemplo, un kilo de mandioca en una verdulería de Palermo se consigue a 90 pesos.

“También se vende mandioca parafinada. Se trata de mandioca limpia a la que le sacan la tierra colorada y la recubren con parafina para que no pierda la humedad. Pero la preferencia del consumo va para el lado de la mandioca fresca sin parafina”, indicó.

Ganan mandarinas misioneras

Al Mercado Central llegan frutas y verduras de todo el país y del extranjero. Por lo tanto el nivel de competencia es alto. Y obviamente para ganar en esa competencia importa tanto el precio como el tiempo de llegada de las frutas. Con el ananá y con la mandarina que se cultiva en la tierra colorada pasa eso. Ambas frutas deben competir con otras provincias que también la cultivan.

Y como en cualquier negocio, hay formas de hacerlo mejor que la competencia, una de esas formas es llegar antes. Eso es lo que vienen haciendo y muy bien  algunas cooperativas misioneras que cultivan y venden mandarinas.

“De Misiones traen muy buenas mandarinas y tienen la ventaja que son las primeras mandarinas que llegan al Mercado Central entre los meses de febrero y marzo, cuando las del resto del país empiezan a llegar entre abril y mayo”, precisó Liverotti.

Otro caso es el del ananá cultivado en la tierra colorada. Es de muy buena calidad pero a veces llega tarde al Mercado Central. Esta fruta tiene su pico máximo de demanda en los meses previos a Navidad y Año Nuevo que es cuando más se vende. Y sucede que a veces los productores misioneros envían ananá en esa fecha y se vende todo. Pero otros años llegan tarde, es decir después de las fiestas y ahí cae el consumo, comentó.

Sostener la producción es la clave

Otra cuestión a tener en cuenta si se desea crecer en el negocio es que no vale vender sólo una vez. La clave del éxito es asegurar en el tiempo un determinado nivel de regularidad en los envíos y ciertos volúmenes.

“En 2007, unos productores misioneros trajeron para probar unas uvas variedad Venus  que fueron un éxito y se vendieron a cuatro manos. Pero después no las trajeron más. Y esa es la macana. Para lograr crecimiento hay que sostener los cultivos y las entregas”, indicó.

“La lima Tahití, que es el limoncito verde chiquito que se cultiva en toda la región del Noreste y Noroeste del país, también está creciendo mucho en pedidos porque lo usan para hacer tragos, como la caipiriña. Los piden mucho desde los bares y restaurantes”, mencionó jefe del Departamento de Información Estadística y Transparencia del Mercado Central de Buenos Aires.

Este tipo de limón que se cultiva en Misiones se vende en Buenos Aires a 350 pesos el kilo. Es un precio superior al limón tradicional amarillo y grandote que se vende en verdulerías a 170 pesos. “Cuando un precio es alto en general es porque se trata de productos importados. En el caso de este limón Tahití se vende tanto el nacional como los que se traen de afuera”, precisó.

Más prensa para frutas tropicales

“El porteño no consume guayaba porque no la conoce. Y empezó a comprar mango o mamón porque viajó a Brasil lo probó y por eso ahora si lo ve en la verdulería del barrio lo compra. En Misiones tienen muchas frutas ricas y nutritivas que acá no se venden básicamente porque no las conocen”, consideró Liverotti.

En general, los argentinos no son muy diversos a la hora de hacer las compras en las verdulerías. Hay una oferta interesante de productos verdes que no los consumimos porque no los conocemos y no sabemos cómo se preparan. Por eso muchos nutricionistas aconsejan siempre ampliar el consumo de frutas y verduras y salir del clásico manzana naranja y banana. O tomate, lechuga y papa.

En ese sentido, el funcionario del Mercado Central dijo que “es fundamental promocionar las frutas para instalarlas en el mercado, también asegurar un buen packaging que es el embalaje y la forma en que se lo presenta, porque como todo lo primero que se vende entra por los ojos”.

Por ejemplo, el mango que se importa desde Brasil que es la fruta grande, se vende la unidad a 170 pesos en las verdulerías de Buenos Aires. La gente lo compra a pesar del precio porque se presenta vistoso y colorido en los cajones de frutas. Es decir, al momento de comprar además del precio también influyen otras variables y una muy importante es la presentación visual de la fruta y la promoción social que tenga. Nadie compra lo que no conoce.

Popular, pero con competencia

La fuerte llegada de inmigrantes latinoamericanos al área metropolitana de Buenos Aires y la popularidad de la comida mexicana y japonesa ayudaron a imponer la palta como producto esencial en las cocinas, al ser uno de los ingredientes necesarios para preparar guacamole, que es la salsa principal de la comida mexicana y sushi que también la ocupa para algunos de sus arrollados.

“La palta creció mucho en el comercio del Mercado Central. Se vende ahora casi todo el año. En 2012 vendíamos 2.000 toneladas y actualmente estamos vendiendo 5.000 toneladas. Ese crecimiento fue impulsado entre otras cosas por el guacamole y el sushi”, señaló Liverotti.

Con respecto a la palta que viene de Misiones, explicó que se trata de la variedad Hass que no es la más solicitada porque es más acuosa y muchas veces llega pasada. Por eso, la que más se vende es la palta más grande que se importa desde países como México, Perú y Chile.

En cifras 97%

  • El porcentaje de mandioca que se vende en el Mercado Central y que proviene de Misiones. Se venden al año un promedio de 8.600 toneladas.
  • 5.000 Las toneladas de paltas misioneras que se comercializan en Buenos Aires actualmente. En 2012 las ventas oscilaban las 2.000 toneladas.

Mandioca, palta y limón de Misiones, lo que más se busca en Buenos Aires

Fuente: El Territorio.

 

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